viernes 23 de diciembre de 2011

Viernes Raposo

Hay fábulas que han marcado mi vida; la del raposo, por ejemplo. Cuando la leí lo primero que hice fue correr al diccionario para preguntarle qué chivos significaba "raposo" y descubrí que era un hombre astuto. Bueno, he aquí la fábula del hombre ése (en mis palabras, porque podría ir a buscar el libro y transcribir el pasaje pero qué hueva).

Era un hombre raposo que... mmm... no recuerdo por qué pero mmm... ash, por detalles como éste jamás seré una cuentacuentos respetable. A ver, inventaré algunos pormenores pero en esencia la fábula y su mensaje se mantienen, según yo.

Ok. Era un hombre raposo que una noche andaba buscando un lugar para alimentarse y dormir, pero no tenía mucho dinero, aunque eso jamás lo había detenido en toda su vida, así que se dio a la tarea de buscar alguna granja. Cuando la encontró se encerró en el gallinero mientras los dueños dormían plácidamente, él comió huevos, se acostó entre las gallinas y cayó profundamente dormido. Al día siguiente despertó por los ruidos de la granja, que desde temprano tenía actividad, y se preguntó cómo escaparía de ese lugar sin ser descubierto y apresado. Muy sigiloso se levantó y anduvo moviéndose por los rincones, buscando el mejor camino para huir, hasta que lo encontró y ahí dio unos cuantos pasos cuando escuchó que unas personas se acercaban y el camino más cercano todavía no lo alcanzaba corriendo, así que usó todo su ingenio para preguntarse qué podía hacer y al fin decidió tirarse ahí, como si estuviera muerto. Creo que los hombres que iban pasando por ahí no eran muy cristianos, porque al verlo se sorprendieron y dijeron "miren, un hombre tirado. Arranquémosle cabellos para divertirnos" y ahí están los otros bien entretenidos tirando sus cabellos, pero el raposo obvio ni siquiera se movió ni se quejó ni respingó ni nada, pos total, el cabello qué. Pensó que en algún momento se fastidiarían y se marcharían, pero cuando terminaron de arrancarle cabellos dijeron "ahora arranquémosle un diente". Claro que el raposo tembló porque nadie quiere que le quiten sus dientes y además duele, pero siguió inmóvil y aguantó muy bien mientras los otros le arrancaron un par de dientes. Insisto, creo que el cristianismo aún no llegaba a esa región. El raposo rogó que al fin se fastidiaran de molestar su cuerpo, cuando escuchó a los hombres decir "ahora quitémosle el corazón". Obvio ahí sí ya el taimado hombre rezongó, pos no mamen, quién chingados vive sin corazón.

El aprendizaje de esta buena historia era que la convivencia humana apesta (eso deduje yo, siempre saco mis propias conclusiones para ejercitar mi hermoso cerebro) y que todos somos como bestias (en esa historia, como bien puede verse, ninguno es ejemplo moral ni dechado de virtudes), así que para lograr convivir debemos dejar que nos hagan una que otra pequeña mamada, también nosotros hacer las nuestras y avanzar por el camino de la vida, hasta que alguien se interponga y pretenda hacer la mamá de las mamadas, ahí sí encabritarnos y usar toda nuestra fuerza y taimadez o raposez o como se diga. Fin.

4 comentarios:

GAVIOTA dijo...

jajjajajjajajja!!
está buena tu fábula, claro que si, nomás que si yo estuviese en su lugar en friega me hubiera levantado, eso de andar pelón por la vida, pos como que no me pasa y menos si es porque a otros buuuess se les antooooja. naaa! mejor buscaba hacer trueque o algo asi, pero no con mi cuerpo.
jajjajajaja!
Saludos!!

Ardilla... dijo...

Pero si no se hubiera dejado quitar los pelos y los masticadores no tendríamos su hermosa fábula!!

jess dijo...

Es la primera vez que leo la palabra "raposo" jejejejeje.

Esa fábula no me gustó!
Jum!!!

Ardilla... dijo...

Pos no es de que te guste, mi reina. A ver, tu tarea es hacer una fábula usando la palabra "raposo".