viernes 20 de noviembre de 2009

Cuando encuentre una novia así

Estoy segura de que un día voy a ser tan barrio-barrio que me van a dar tremenda cachetada.

Honestamente, esperaba que algún día ligando o por equivocación, alguna señorita me acomodara tremendo trompazo que mi única reacción sería un beso violento, pero hace algunos minutos llegó mi primer golpe por guarra y lo único que hice fue sonreír como idiota.

Después de un par de meses sin vernos, por fin salí con Chiquita. Lo primero que hice fue ver su retaguardia y pensar que la vida le está sonriendo. Luego, felicitarla por su cumpleaños de hace dos meses y abrazarla un buen rato.

Platicar con ella es una de las mejores experiencias que puedo vivir. Riendo, agradeciendo la confianza total y disfrutando la vista.

Llevarla a bailar cumbia es e-nor-me. No tocaron "La suavecita", pero no hizo falta. Tuve mi cuasi-novia-cumbianchera por unos momentos. Y lo mismo baila reggeaton que house.

A los dos minutos de despedirnos, sonó nuestra canción.

El día que tenga una novia como ella, me arrodillaré.

A pedirle matrimonio, claro...

PD.-
CHIQUITA: Mira, es bueno saber que aún queda algo bueno en ti.
YO: Claro. Como premio, si quieres puedes besarme.
CHIQUITA: ...
YO: Lo intenté...

Viernes de Estoy imparable

Una de las formas de hacer más llevadera la existencia humana es el ligue. ¿Qué caso tendría vivir si no es por una sonrisa coqueta, una mirada sincera o un buen faj...o de caricias?

Analizando el ligue, existen dos tipos de personas: Las que ligan y las que son ligadas. Básicamente en el primer grupo están los hombres, pero hoy en día es suficiente con respirar para ubicarse en cualquiera.

Esta semana, me ubiqué en el tipo de personas que son ligadas. O que intentan serlo, pues.

Cada día, después de acudir a la Casa de los Espejos, en donde invariablemente salgo a media clase para leer, caminar, beber o dormitar en algún parque, cuando la jornada llega a su fin tomo la maravillosa combi que por lo regular va hasta su madre. Intento colocarme en donde según yo habrá un lugar vacío pronto o, en su defecto, observo el asiento en el que se van las novias de los chóferes y al verlo sin pasajera le pregunto a la persona al volante si puedo tomar el privilegiado sitio.

Luego, durante el trayecto, si Don Culero me hace el honor de haber ido a clases platicamos mientras nos golpeamos o me babosea, y si voy sola hago viajes mentales o me distraigo escuchando la Zeta, salvajemente grupera. Una hora después, cuando la unidad está prácticamente vacía (a lo mucho dos personas más, si bien me va), desciendo y me refugio en mi habitáculo donde otro día les cuento lo que hago.

Pero, como iba diciendo, esta semana fui víctima de personas ligadoras. ¿Cómo iba a saber que el sentarme en el lugar de la novia del chófer tendría peligrosas consecuencias? Primero, los pasajeros que me daban el importe y me exigían el cambio, siendo la parte más difícil porque me iba poniendo en contacto con quien manejaba la unidad. De ser yo una persona mamona, me quedaría con las monedas antes de pasarlas (las monedas, recuerden), pero una vez más mi candidez se impuso. Luego, cuando la combi se fue vaciando, pensé que ya no tenía caso moverme de lugar, hasta que el conductor me empezó a preguntar si estudiaba en la prepa que estaba por donde me subí.

A principio de cuentas, no supe de qué prepa me hablaba. En segundo lugar, ¿¿acaso parezco de prepa??



Luego como que pensé que intentaba ligarme y me tranquilicé diciéndome que ya estaba a una cuadra de mi habitáculo, pero él también se dio cuenta de que el recorrido llegaba a su fin y con ello su oportunidad de ligar a tremenda Ardilla. Lo último que recuerdo es que me bajé corriendo mientras él gritaba: "Tu número, dame tu númerooooo". Pos éste...

Intenté superar mi trauma volviendo a tomar la combi y se me ocurrió que no había mejor manera de olvidarlo que sentándome otra vez en el desocupado lugar de la novia del chófer mientras veía a todos los que iban parados y pensaba: "Bola de pendejos, sufriendo tanto cuando pueden ir tan a gusto aquí, im-bé-ci-les" y ellos a su vez me veían según yo con envidia, pero ahora caigo en cuenta de que no precisamente.

Esta segunda ocasión fue un poco diferente, básicamente porque el conductor iba escuchando ópera (juro que sí, la Ardilla Superiora sabe que no miento) y muy amable me preguntó si no me mareaba. Una vez más mi candidez me obligó a sonreír y contestarle que no, que iba bien a gusto y que era para mí un placer entregarle el importe de los pasajeros, no sin antes restar mi comisión.

Una vez más, el recorrido llegaba a su fin y me empezó a preguntar si por ahí vivía. Siempre me ha quedado la duda de si es mejor forma de ahuyentar a prospectos incómodos el responder:

1.- Mi novio me está esperando;
2.- A mi novia no le gusta que hable con chóferes; o
3.- Soy hermana de Jess.

Una vez más logré bajarme, cierto es que un poco antes y tuve que caminar un par de cuadras cuidándome de posibles violadores en lugar de un inocente chófer ligador, pero la razón fundamental es que temí que mi personalidad barrio-barrio se impusiera y terminara dándole mi número, dirección, horario de actividades, rola de moda favorita y diciéndole que dentro de dos semanas me vestiré de toga.

Quizá los chóferes no estén preparados para mí...

PD.- Realmente no puedo creer que en dos semanas, orgullosa no tanto por mi escuelita patito o haber tenido maestros de la talla de Lagartija Parada, que en lugar de escribir Platón tiene lapsus lagartijus pendeji y entrega exámenes donde dice "Plantón" (pinche Lagartija, puros recuerdos de su hábitat la cabrona, mejor que deje de añorar y se regrese), sino más bien por el hecho de terminar.

PD2.- Una semana para hacer mi tesis, que básicamente será una transcripción en la que los sinodales sospecharán que estoy a la altura de la crema y nata de los maestros a nivel nacional.

PD3.- Por una razón que va más allá de mi entendimiento, estoy increíblemente tranquila. Finalmente la toga sirve para brindar seguridad, ¿cierto?

PD4.- Por alguna aún más increíble razón, ni siquiera recuerdo o entiendo qué me llevó a esa escuela. Qué rara es la vida...

PD5.- "Life is full of surprises", cómo chingadoputas que no.

PD6.- Recordarme no decir "chingadoputas" en mi ceremonia formal, vestida de toga, frente a los profesores, compañeros y familia.

PD7.- Chingadoputa Lagartija Parada...

PD8.- Mi rola de moda favorita está en seria competencia con ésta.

lunes 16 de noviembre de 2009

Reunión de la temporada sabe qué madres del viejerío

Es un hecho: Zu se ha vuelto adicta a la compañía del viejerío. Después de que nos rogara salir con ella, aceptamos y le dijimos que le concedíamos dos días de nuestra selecta compañía.

El plan era empezar el viernes, pero Teli y Jess salieron con que mucho trabajo y no sé qué. Como yo sólo escribo, le dije a Zu que desde el miércoles estaba bien pero no sé por qué me abrió y dijo que hasta el sábado todas juntas y no sé qué. A lo mejor temía no poder controlarse al verme a su lado, la comprendo.

El sábado llegué bien puntual a la nueva residencia de mi mai, pero me hizo esperar media hora viendo los edificios circundantes. Creo que es un ejercicio de concentración a lo Karate kid y algún día se lo agradeceré.

Después de terminarme el alimento que Zu tenía para los colibríes, salimos con rumbo a la central. En el camino, le expuse muy seriamente a mi mai los problemas que me impiden llegar a la bellota de la felicidad. Ella me miró y me dijo: "Prepárate porque te voy a dar una privilegiada perla de sabiduría". Y se soltó con una perorata que básicamente fue un trozo de espejo roto. Perlas de sabiduría mis... patas, qué.

Al llegar, nos dirigimos a la Virgencita que es el punto de reunión centralesco por excelencia y cuando vimos cierto trasero le dije que ahí estaba Teli, pero mi mai dijo que no mamara, que la había confundido bien cabrón y le respondí que para limpiar mi imagen jugáramos a identificar a Teli viendo traseros.

En eso estábamos cuando Jess salió bien campante de alguna dimensión desconocida, creo que en la central hay una puerta mágica que conecta con Disneylandia y lo único que se le ocurrió fue echar a perder el plan de sorprender a Teli. Escribiré una carta a la administración de la central solicitando un control más riguroso de los pasajeros que lleguen a través de la referida puerta.

Fuimos a desayunar y mai compartió su historia de cómo asumió su personalidad barrio-barrio. Cualquiera que la viera juraría que lo ha sido toda su vida, pero asegún que no. Yo quise compartir mi historia de cómo salí del clóset-barrio-barrio, pero Jess se chutó el comentario de que toda la vida lo he sido y que nunca me he avergonzado.

Nos dirigimos a tomar el turigús en el Auditorio mientras cierta persona cantaba a todo pulmón "tengo un montón de ricos cocos", pero la verdad es que ni tantos, sólo dos. Hicimos fila como por media hora y se distrajeron burlándose de mi tenis roto. Ah por cierto, Frigi iba con nosotros.

(Pausa, no sé por qué hasta ahora menciono a Frigi, pero es que después de mi aventura con Luis, el mesero del Tenampa, me di cuenta de que nadie llenaba su lugar y volvimos. Asegún que no había rencores, pero el muy cabrón me golpeó frente al viejerío).

Interrumpimos el turigús para comer en el centro. Teli hizo muy amena la plática con un par de consejos que el viejerío celebró y prometió poner en práctica.

Mi mai disparó dos jarras de clericot. A veces hasta siento que la quiero.

Fuimos a la Plaza de la Constitución a ver un espectáculo llamado "México en el corazón". Al entrar, nos compramos unas orejas de rata con lucecitas. Mientras esperábamos, Zu llamó a la banda malandra que liderea y le rindieron tributo intentando robar su blackberry. Creo que su autoridad peligra.

Al fin del evento, Jess nos abrió paso entre la multitud con métodos poco refinados aunque muy efectivos. Nos tomamos una cerveza en lo que el centro se vaciaba un poco y me di cuenta de que es muy peligroso ir al baño dejando a las viejas en la mesa, pues vuelan comentarios sobre cierta persona que entra al baño de minusválidos y se pone a dar cierto show.

Terminamos el día yendo a un bar de Coyoacán, donde nos hicimos amiguis de los de al lado. Que según uno de ellos me estaba "trabajando" (sic), pero según yo eso fue puro asueto.

Al día siguiente, ya algo tardecito, fuimos al castillo de Chapultepec. Para entonces ya todas las viejas habían notado que no sé de dónde chingadoputas agarré un tonito chilango de vendedora ambulante. Cero fresqui.

Jess nos instruyó en su técnica para salir chulas en las fotos. Compartiría una para que vieran el antes y después, pero dice que piensa vivir de eso y no le quiero arruinar su minita.

El fin estuvo realmente enorme.

viernes 13 de noviembre de 2009

No volteo y no volteo

Hace tiempo, en el pueblo secuestraron y asesinaron a una chavita. Hubo bastante escándalo y se decía que la vieron por última vez subiéndose a no sé qué vehículo pero pongámosle (o supongamos, como gusten) un vocho negro.

Luego iba yo caminando bien tranquila por la calle, saludando a las abejitas y hormiguitas cuando siento que un vehículo se acerca y reduce la velocidad. Para no voltear dándome una importancia que quizá no tenía, le pregunté a una abejita si corría peligro pero la muy pinche me ignoró y casi hasta me pica.

Acto seguido el vehículo se me emparejó y en eso vi que se trataba de un vocho negro. Hasta las hormiguitas huyeron.

Entonces vino a mi mente aquella escena en la que una camioneta me alcanzó en una calle solitaria y el chófer me preguntó por una dirección. Muy cordial me acerqué a decirle que no tenía idea y cuando terminé me pidió que aprovechando le dijera mi talla de bra.

Mientras pensaba en que mi vida se acercaba a su fin y no había aprovechado la oportunidad de inventar que era 36D, sólo escuché: "A ver cuándo se te ocurre voltear".

¿Cómo iba a saber que mi primo tenía el mismo modelo de vehículo que el secuestrador-asesino?

Ésta es la primera anécdota de la miniserie: "Ardilla no conoce a su familia".

Bah, Ardilla ni siquiera sabe en qué mundo o realidad vive...

Tenampa, ¡¡aquí vamos!! Uh, uh, uh, uh.



miércoles 11 de noviembre de 2009

D´oh

El fin de semana le pregunté a la mamá sobre la mirada de dos personas. Cuando me dio su opinión me sorprendí de lo que veía y quise saber qué reflejaban mis ojos.

YO: ¿Y qué dice mi mirada?
LA MAMÁ: Dice que estás buscando algo.
YO: ¿Y qué estoy buscando?
LA MAMÁ: Pues no sé, pero algún día te darás cuenta de que lo que tanto has estado buscando está aquí, a mi lado, y volverás al pueblo conmigo. Piénsalo y regresa ya.
YO:... ¿Estás diciendo que quieres verme fracasada?
LA MAMÁ: Yo no dije eso, pero piénsalo. Ya verás, ya verás.
YO:...


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Durante algún tiempo viví en una sociedad radicalmente diferente. Estando ahí aprendí que las personas pueden ser de lo más frías e impersonales sin tener algo en contra necesariamente, así que tomar cualquier actitud como algo personal (costumbre que tengo muy arraigada) sería un grave error.

Hoy tuve que recordarlo. La persona que me habló sobre inteligencia, astucia, los beneficios de usar ambas y la importancia de la paciencia, tiene todo el derecho a tomar sus decisiones. Y debo respetarlas.


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Finalmente, hoy aprendí que la vida a veces da tremendos putazos. Y uno tiene que preguntarse si es porque los buscó.

Si en estos momentos la mamá pudiera ver mi mirada, definitivamente no diría que es de búsqueda.

Cualquier día me haré buga.